lunes, 3 de mayo de 2021

THE BEST

La primera vez que la vi llevaba pantalón corto y parecía un muchacho, corriendo por el centro de la calle y estorbando nuestra ruta en bicicleta.

- ¡Aparta, flaca! -le grité.
- ¿Tú qué insultas, feo?, ¡que te vas a morir de feo! -contestó, más descarada que la puerta de la calle.

Un par de años después andaba yo medio saliendo con una amiga suya, pero empecé a interesarme por ella. Todos decían que estaba muy flaca, como un saquito de huesos. Yo la encontraba preciosa.
Aquella noche, unas copas entre amigos comunes y unas miradas. Bailaba como si nadie la mirara. Escuché a un colega decir que estaba muy rica y que le iba a entrar. Un tsunami despertó en mí, unos celos sin motivo se me apoderaron. Fui a bailar con ella y me pegué bien a su cuerpo.

- Tengo que hablar contigo -espeté-. Subamos a los asientos -le susurré al oído, y en unos minutos estábamos comiéndonos la boca como animales hambrientos. 


Acabábamos en la cama día sí y día también.  Han pasado quince años y sigo atrapado en su cuerpo y en su boca. Le encantan los peluches y me los encuentro en cualquier parte. Se los deja a nuestro pequeño por las noches pero siempre vuelve a rescatar al suyo: un oso andrajoso, 
Nunca le he confiado que me lancé para adelantarme a mi colega  pero ella sí me ha confesado que en aquellos tiempos le gustábamos los dos.

De su amiga ya no se supo nada. Ya nunca nos volvió a  hablar. Yo sigo mirando a mi colega con recelo pero disimulo. Siempre la piropea y me trago los tsunamis. 
Y le vuelvo hacer el amor con todo mi vicio, salvaje y agitado,  para sentirla mía de nuevo por la mano. 
Puede que no sea correcto pero me siento, simplemente, The Best.

jueves, 29 de abril de 2021

FANTASMA

Jueves de relato


Me sacaba un dinerillo entregando libros de encargo para la imprenta de Genaro, aunque él se presentaba siempre como un librero.

Fui a visitar a Fabio -así se llamaba el fantasma-. Su madre me dijo que estaba ingresado. Cuando me asomé por la puerta, me asusté. Él intentó tranquilizarme pero era evidente que le quedaba muy poco. Él lo sabía e intentaba engañar a su madre

 - No quiero que te mueras. Eres mi único amigo - le confesé 
- Tienes suerte. Puedes decirme lo que quieras y se lo diré a tu familia -sonrió .

Estuvimos hablando todo lo que pudimos. Cuando me marché de ese centro, mi llanto era incontrolable. Me fui a ver a Genaro y me desahogué mientas cenábamos. Cenaba muy temprano y me solía invitar.
A los días,  la madre de Fabio me mandó recado con la trágica noticia. Balbuceando, pregunté al librero qué se hacía en un entierro.  Me llevó a un par de tiendas y me compró ropa. Luego me acompañó a dar el pésame a los familiares. Su madre se derrumbó en mis brazos.

A la mañana siguiente me expulsaron del seminario. Mi curiosidad al oír rumores y abrir puertas hicieron que presenciara escenas vergonzosas con otros alumnos. Pensé que desearían tenerme cerca pero no fue así. Me pasé por la imprenta para dar la buena nueva y hacer mi trabajo. Genaro no dijo nada ni cuando le dije que descontará los gastos generados del traje de mi pequeño sueldo. En cambio, durante la cena, me propuso dejarme el ático sobre la librería, me obligó a aceptar estudiar y me daría un mejor suelto mientras aprendía mejor el negocio. Acepté sin dudarlo y así empezó una nueva vida para mí, sabiendo que cuando no estaba Genaro tenía a Fabio. 
Hoy iré de nuevo a casa de la señora Luisa a llevar una entrega. Mi curiosidad está en su escote, cada vez más profundo y abierto cuando voy. Creo que disfruta cuando me lo muestra y es que Fabio tiene estas cosas. Ambos, él con su presencia transparente y yo con mis ojos curiosos aprovechamos todas las circunstancias.




martes, 20 de abril de 2021

HECHIZOS

Mi vida ha entrado en una espiral negativa. Min se marcha a Corea tres meses de vacaciones o algo parecido -creo que su esposo quiere separarla un poco de todo esto- y mi vecinita se ha relajado conmigo. No tiene que competir y se ha echado novio. Se esfuerza en gemir demasiado por las tardes .

He invitado a una compañera de trabajo a cenar comida china y revisar unos trabajos en mi casa, es soltera y curentañera. Creo que tuvo un novio hace años y murió en un accidente. 


Una cerveza, unas risas, mis manos en sus rodillas... La beso intensamente. Ella no sabe muy bien cómo reaccionar. Se reincorpora de la silla pero la abrazo contra la pared y mis manos elevan su falda atrapando su culazo. Comienza dando grititos y suspiros de apuros pero no le pone demasiado interés a deshacerse de mí.

 - Es la primera cita -me dice.
 - Te voy a devorar entera -le susurro, mientras atrapo sus pechos y muerdo su labio.

Sale corriendo por el salón, emitiendo sonidos como una perdiz africana, recolocando su ropa y recogiendo sus cosas. Un portazo pone fin a un episodio de  National Geographic por mi apartamento.

Después de tranquilizar mi mente, bajé al piso de la vecinita a pedir un vasito de sal -original excusa-. Salió con poca ropa y luciéndose. Me ofreció el vaso con una sonrisa irónica. Pronto sus ojos se quedaron como platos cuando observó cómo lanzaba la sal por encima de mi hombro, por toda la escalera, enunciando palabras extrañas.

 - ¿Pero qué haces? -preguntó.
 - Alguien me ha maldecido con algún conjuro. Si observas salir alguna especie de bruma o niebla me avisas…

Había pasado una hora cuando subió a mi apartamento y me pidió más explicaciones mientras devoraba la comida china, prácticamente sin tocar, y se bebía una cerveza. Le conté una historia de miedo para no dormir sobre hechizos y conjuros que  había visto en internet.


Por supuesto esa noche durmió en mi cama -estaba acojonada-, y acabamos liándonos... para no variar.

 - Como resbale en la escalera con la sal y me meta una hostia, te acuerdas -dijo al levantarse temprano por la mañana, con su irreverencia natural.

Pensé que se marchaba pero se puso a desayunar en mi cocina. Después tenía que atenderme la casa. Dos pájaros de un tiro.
Volvía cierta normalidad a mi vida. Ya no había brujas, de una u otra manera tuvo efecto el hechizo...