martes, 12 de abril de 2022

VOLANDO

Relatos de los jueves



Solo pensaba en llegar a la playa. Ella había elegido el mismo hotel que el año anterior, por tanto, yo estaba libre de cualquier suspicacia. Esta vez íbamos solos, sin hijos. Adolescentes. Ya se sabe.
Una antigua compañera de curro trabajaba en él de camarera. Hace algunos años, en la cena de empresa, antes de que se fuese a la playa a trabajar, recuerdo cómo se acercó a mí  lanzando su melena por encima de nuestras caras y besándome despacio. Me pidió que la acompañara al baño.

 —¡Nina! —dije en voz alta, sin darme cuenta. Mi pareja pegó un grito para despertarme de mi ensoñación. Hay otras maneras pero eligió esa. Pedí disculpas mientras ella  me miraba con incredulidad. Tuve que dar marcha atrás para salir de una calle de dirección prohibida. Resoplé y seguimos camino —Vaya susto, ¡eh! Solo me he despistado. Eso le pasa a cualquiera...

Ya en el hotel me preguntó por el nombre que había pronunciado. Por supuesto, alegué amnesia  y me hice el loco aunque podría haberme inventado cualquier  cosa. Aun así, me sirvió para no dejar que mi mente volara y estar alerta todas las vacaciones. Fueron mis mejores vacaciones pendiente, únicamente, de disfrutar de mi pareja.