miércoles, 27 de enero de 2021

IMPOSIBLES

Jueves de  Relato


Ocurrió en un verano de la antigua normalidad. Él tenía un apartamento precioso con vistas al mar, toda clase de artilugios y caprichos por todos los lados. Era como un niño grande con un aire que quería ser medio hippy y muy abierto en cuestiones del amor. Por eso lo de "medio". Me propuso de todo a lo que mi pudor no estaba acostumbrada, pero meloso y atento como nadie, me dejó como regalo a su mejor amigo. No se despidió o tal vez lo hizo a su manera.
 Nunca se comprometió ni prometió nada. Ahora su amigo por las noches me hace compañía, tampoco se ha comprometido a nada. y es muy callado. Ambos amores son imposibles pero igual de tiernos...



viernes, 15 de enero de 2021

TÓXICA

Jueves de relato


Había quedado con ella aquella noche. Debíamos hablar seriamente. Esa relación no tenía sentido y estaba dispuesto a acabarla.  Estoy en una edad en la que sí, tonterías las justas, y no estoy dispuesto a discutir por cosas que no me apetecen. Me he hecho algunas confesiones nocturnas. Son precisos algunos cambios y mi reflejo en el espejo, está de acuerdo conmigo:
Me falta libertad y saber como es mi vida sin ti.

- ¿Qué te dirías, Blas? -me pregunté, mirándome fijamente-. Sé sincero por una vez en tu vida. Es el momento.

Al principio me puse triste. Después el rictus me cambió. Me sentí mejor, tal vez porque me autoconvencí:

Sonreír está bien pero no siempre el objetivo al que se dirige es el correcto. Se acabó la complacencia, el bien quedar. Autenticidad, guste o no guste.
Me pregunté por qué me estaba arreglando tanto:  Igual era mucho habito para un fraile de tan poco rezo... O no.
Deseaba sacar de mi vida esa relación toxica que no me hacia feliz nunca y no deseaba atar mi futuro a esa persona


No había que demorarse. Y sonó el teléfono:

- ¿Vamos a salir?, para vestirme bien o ¿voy cómoda? -me preguntó.
- Ven con chándal, está de moda, así no me darán ni tentaciones de follarte y acabamos prontito -dije con sarcasmo y mucha desgana.

Si esperaba alguna respuesta, ni el silencio respondió. Durante los días siguientes, la actitud de ella fue la indignación y el acuse. A la sazón, mi silencio era el que tomaba palabra hasta aquel mensaje, ciertamente conciliador: "Si quieres hablar tomamos un café y al menos quedamos como amigos". Entonces, contesté: "- Tú y yo... no vamos a ser amigos nunca."
- No voy a vivir de tu olvido. Vive tú de mi recuerdo.


sábado, 2 de enero de 2021

AMBICIOSA

 

Al caer la noche mi vecinita subió con unos libros, para cambiarlos y, como siempre, sin llamar. De algún modo he de quitarle esa mala costumbre de adolescente rebelde.

- ¿Interrumpo algo? -No dejaba de ser canallesca su ironía-. Parece que le parejita ha estado ocupada -continuó con algunos juguetes limpios en sus manos. Se sentó en la mesas junto a mis libros y, mirándome fijamente, desafiantes, cruzó las piernas. Jugueteaba con la cuerda y podía ver su sonrisa maliciosamente inocente dibujándose en su boca-. Sabes usar bien las cuerdas, me imagino, pero me pregunto si sabrías soportarlas... Me gustaría atarte para mí...


¡Qué cabrona! Me sonreí mientras mis ojos se centraban en el perfecto cruce de sus piernas que dejaban al aire la lujuria de su sexo.

-Veo que has perdido tu ropa interior -Ella, muy mala, insistió en la propuesta y tuve que contestar-: ¡Claro! -No sé si no me precipité demasiado. Esa niña tenía un don especial para convencerme de casi cualquier cosa-. Tienes llave de mi casa y entras cuando te viene en gana, eres cómplice de mis secretos y cada vez que te apetece me follas -sonreí.

Me vi de rodillas ante ella, con las manos ofrecidas para que hiciera gala de su arte. No dudó un momento en atarme las manos. Conforme iba haciendo, pensé que había tenido la boca demasiado grande, demasiado larga y no estaba sopesando adecuadamente el atrevimiento de la nena.


- Quiero sentir cómo esos labios sorben mi  clítoris... Ahora quiero que asees mi sexo... 

Su majestad no dejaba de dar órdenes y lo peor, o mejor, era que yo obedecía como un tonto con intenciones menos tontas. Eso sí, me di cuenta de que seguía un riguroso protocolo que había aprendido bastante bien... en alguna parte.

- ¡Nos has espiado!,  eres lo peor -dije con una mezcla de morbo y de deseo.

Sus manos atraparon mi cabeza y mi boca se vio apremiada a sorber su sexo, lamerlo con entusiasmo y beber todo su licor varias veces. Obligado,  lo aseé por completo. 

- Y ahora dime, cuál es más sabroso, esclavo?,  ¿el mío o el de tu china? 

La noche prometía. Por supuesto no contesté: Todo lo que sucede en mis dominios ocurre porque yo lo permito. Lo que no me esperaba en absoluto, en que su mano se estrellara contra mi cara. Eso me descolocó un poco pero despertó la bestia que duerme en mí. Claramente buscaba un castigo y mi juego con Min lo extendía en ella para sentirse sometida. Mi mente lo estaba valorando peligrosamente.

Me liberé de sus lazos. La besé con lujuria dando a probar sus propios jugos, No habría castigo para quien lo desea tanto, ahora era mi turno.

- Si deseas que conteste a tanta pregunta, salgamos esta noche... -le susurré al oído-  y ponte muy sexy, sin ropa interior.

Ella quería sus propias reglas a lo que interrumpí diciendo:

-  Sssshhhhh..., niña,  este es mi juego así que, como Min, nunca discutas mis deseos. Si no te ves capaz, este juego ha terminado ahora mismo.


Salió hacia su piso, retándome con la mirada. Larga hora después volvió escandalosamente vestida.

- ¿Me invitarás a cenar? Voy a tu gusto o ¿es demasiado para el señor? -preguntó, dándose una vuelta ante mí. Aquel culo bajo la redecilla de las medias sería mío aquella misma noche... y sin rechistar.

Mis demonios empezaban a  brotar en estampida y, ante sus colmillos, mi cuerpo reaccionaba a sus retos.
La noche sería perversa...